José Luis Carrillo Aguado*
*Periodista científico de Conversus, revista del IPN
Cualquier persona que padece o haya padecido problemas de obesidad o sobrepeso, seguramente por cuestiones de salud o de estética ha experimentado el deseo y sufrido la necesidad de bajar de peso. La obesidad se define como una entidad patológica que resulta de la ingestión excesiva de calorías en relación con el gasto de energía. Sus consecuencias en la salud son problemas cardiovasculares, arterioesclerosis, hipertensión o propensión a sufrir una embolia cerebral.
El doctor José Guadalupe Trujillo Ferrara, jefe de Posgrado del IPN, mencionó en entrevista que un fármaco potencialmente útil en el tratamiento de la obesidad, aún cuando por el momento presenta efectos colaterales adversos, es el Clenbuterol, sustancia químicamente muy similar a la adrenalina y a la noradrenalina, que por esa afinidad provoca el efecto llamado beta de la adrenalina: la lipólisis de las grasas, hecho que evita la acumulación de tejido adiposo en el cuerpo y fomenta la conversión de las grasas en tejido muscular. Debido a este agradable efecto, los individuos que toman Clenbuterol están en posibilidad de lucir cuerpos atléticos y libres de tejido adiposo aún sin hacer ejercicio. Fármaco idóneo para el combate a la obesidad y sus fatales consecuencias.
Sin embargo, se sospecha que las moléculas de cloro que exhibe esta sustancia tienen potencial cancerígeno, debido a que se trata de un compuesto organoclorado. En este sentido, el doctor Trujillo recordó el caso de la Talidomida, fármaco que se introdujo en Inglaterra en los años sesenta y que evita el mareo y actúa como tranquilizante. A pesar de que había sido estudiado en diferentes voluntarios, no se había analizado su efecto en mujeres embarazadas. El medicamento provocó que este tipo de pacientes diera a luz a niños con deformidades, provocadas por la presencia del enantiómero incorrecto en la medicina que se comercializó, pues la Talidomida vendida tenía una mezcla de sustancias quirales, tanto la indicada como la que finalmente condujo a las malformaciones.
(Las moléculas que corresponden a su imagen especular se conocen como pares de enantiómeros, designadas también como moléculas quirales; esta última palabra es derivada del griego, y significa “manos”, lo que explica su aplicación en moléculas que corresponden una con la otra en simetría con respecto a un plano, en forma análoga a la simetría mostrada por ambas manos, distintas una de la otra en la disposición del pulgar. Intente ponerse un guante izquierdo en la mano derecha).
El jefe de Posgrado del IPN, mencionó la posibilidad de aprovechar las bondades del Clenbuterol y la intención de modificar su molécula para convertirla en una sustancia carente del efecto carcinogénico. Explicó que para sintetizar la molécula que presente las características deseadas se requiere de todo un equipo de profesionales, para comprobar su efecto biológico es necesario contar con la infraestructura necesaria así como para darle seguimiento a las personas sometidas al tratamiento, en caso de superar las pruebas exigidas por la normatividad vigente.
NEUROTRANSMISIÓN ADRENÉRGICA
La neurotransmisión adrenérgica debe su nombre a la sustancia que la realiza, la adrenalina, y surgió a partir de los trabajos de Louis Pasteur y Paul Ehrlich. Consiste en que la adrenalina y la noradrenalina tienen receptores en el corazón, hígado y tejido adiposo que aumentan la frecuencia cardiaca y la fuerza de contracción del corazón, mejoran la actividad hepática y ayudan a evitar la acumulación de tejido graso en el organismo.
El Clenbuterol tiene alguno de los efectos benéficos de la adrenalina, gracias a la similitud químico-estructural de la molécula del fármaco con el de la adrenalina. Debido a que sólo presenta los efectos beta de la adrenalina y no los alfa, se dice que el Clenbuterol es un agonista beta selectivo, esto es, presenta efectos parecidos a los esteroides anabólicos, muy apreciados por los atletas por su mejora en el rendimiento muscular y cardiovascular.
Cuestionado sobre la posibilidad de que algunas personas que ingieran carne de animales alimentados con Clenbuterol hayan padecido alguna enfermedad, el doctor Trujillo explicó que los ganaderos vieron una oportunidad extraordinaria para alimentar a las reses y mejorar la calidad y apariencia de la carne, dadas las características del Clenbuterol. Sin embargo, el doctor Trujillo advirtió que este fármaco aumenta la presión arterial y hace susceptibles a los consumidores de padecer un infarto al miocardio. Este compuesto sintético tiene un tiempo de vida media de 33 horas, de manera que se deben dejar transcurrir 10 días antes de sacrificar al animal que consumió el Clenbuterol.
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