Los fondos ‘oscuros’ del centro de Fox

El Siglo de Torreón
Por: El Universal/MÉXICO, DF. - 08 de may de 2007.
Los principios éticos que Vicente Fox enalteció en su sexenio quedaron archivados, en el caso del museo que construye, en el cajón de los discursos políticos.

Nadie sabe de dónde emana todo el dinero para la construcción del Centro de Estudios, Biblioteca y Museo Vicente Fox Quesada.(El Universal)


Vicente Fox Quesada siempre presumió que en su Administración “gobernó” la transparencia; que su gestión se mantuvo en todo momento en una “caja de cristal”, y que los arreglos en lo “oscurito” eran cosa del pasado.

Pero estos “principios éticos” que enalteció en su sexenio y que se convirtieron, según Fox, en una filosofía de Gobierno, quedaron finalmente archivados en el cajón de sus discursos políticos.

La opacidad, ahora, se convirtió en el “manto protector” de lo que se hace en el bautizado por el propio ex mandatario como Centro de Estudios, Biblioteca y Museo Vicente Fox Quesada, que opera, se afirma, bajo una asociación civil, con recursos privados.

Pero nadie sabe, ni el centro informa, de dónde emana todo el dinero para la construcción de esta megaobra, que ya se levanta en terrenos del rancho San Cristóbal, en San Francisco del Rincón, Guanajuato, estado natal del ex presidente de México.

Ni a dónde recurrir para que se corra el velo para conocer la procedencia de los millones de pesos de que se requieren para concluir con uno de los proyectos políticos más ambiciosos de Vicente Fox y de su esposa, Marta Sahagún, famosos por autodenominarse alguna vez como la “pareja presidencial”.

Todos desconocen el origen de los recursos para levantar el centro Fox, pero las versiones comienzan a correr como reguero de pólvora. Es la fundación Vamos México, que preside la segunda esposa del ex mandatario, la que estaría encabezando esta obra.

Recursos millonarios estaría inyectando esta fundación, que en los años mozos de Fox en la Presidencia de la República recaudó miles de millones de pesos de “generosos” mexicanos, muchos de ellos empresarios de prosapia, que en el “Gobierno del cambio” no sólo consolidaron sus fortunas, sino que además las acrecentaron.

Nadie dice nada de los recursos que llegan al rancho San Cristóbal para la construcción del Centro de Estudios, Biblioteca y Museo Vicente Fox Quesada.

El silencio domina en este tema, aunque se sabe que el ex vocero de Los Pinos, Rubén Aguilar, juega ya un papel clave en el diseño y concepción de este ambicioso proyecto del ex presidente de la República.

Se le ve casi todos los fines de semana en la hacienda de los Fox, en ese pequeño poblado, que cobró fama tras la elección de su hijo pródigo como presidente de los mexicanos.

A quien también se ve con regularidad en la propiedad de los Fox es Carlos Flores Alcocer, famoso por sus gastos cuando se desempeñó como representante de México ante la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Alcocer se vio involucrado en un escándalo a finales de 2003 que le costó el cargo, luego de comprobársele la compra de una casa con valor de un millón 168 mil euros en Francia; cuatro automóviles Volvo, de 250 mil dólares cada uno, y seis colchones y almohadas que compró en una exclusiva tienda de París, por la nada despreciable cantidad de 18 mil dólares.

Para cumplir con las tareas que Fox le había asignado, a Flores se le autorizó un salario de 15 mil dólares, además de nueve plazas nuevas para empleados de confianza: dos a nivel de ministro, con un sueldo de 10 mil 300 dólares cada una; dos consejeros, con 8 mil 300 dólares, y otras cinco en los niveles de primero a tercer secretarios, con ingresos mensuales de entre 4 mil 500 y 6 mil 800 dólares cada una.

Aguilar Valenzuela y Flores Alcocer, de nueva cuenta, se convierten en hombres cercanos a Fox y de sus proyectos políticos.

Los contactos del ex presidente

Pero más allá de amilanarse, Vicente Fox promueve en casi todos los ámbitos lo que será el centro, y no duda en utilizar los contactos que hizo cuando se desempeñó como presidente de la República (2000-2006) para solicitar apoyos financieros con el fin de hacer realidad este proyecto.

Recientemente, en Estrasburgo, Francia, Fox Quesada presentó ante el pleno de los diputados el avance de la construcción del centro Fox, cuya misión, les dijo, será contribuir a la consolidación de la democracia en México a través de una plataforma que difunda, impulse y asegure la libertad, la equidad de género, el liderazgo, la transparencia y el combate a la pobreza.

Les aseguró que el Centro de Estudios, Biblioteca y Museo que lleva su nombre puede ser el generador del pensamiento y debate de ideas, que forje un compromiso democrático en cada visitante. Sugirió que los gobiernos representados en el Parlamento Europeo contribuirán en este proyecto, con recursos o con especie.

Lo mismo ocurrió en San Diego, California, donde el ex presidente Fox recibió el premio que otorga el Instituto de las Américas para la Democracia y la Paz, en reconocimiento, según el propio centro, a su contribución al fortalecimiento de las instituciones democráticas en México.

Apenas el pasado 26 de abril, Vicente Fox y Marta Sahagún visitaron la Universidad Harding en Arkansas, donde, por cierto, visitó la Biblioteca Presidencial del presidente Bill Clinton en Little Rock.

Para informar de los avances en la construcción del Centro de Estudios, el ex presidente ordenó la creación de una página electrónica, en la que aparecen fotografías de las maquetas de lo que será el inmueble y de las obras en ejecución.

El origen de los recursos

En ningún lugar aparece referencia alguna sobre el origen de los recursos para la construcción de este proyecto. Y no sólo eso. Tampoco hay teléfonos o una dirección postal o electrónica a la que se pueda acudir en busca de información sobre este tema.

De manera regular se incluyen comunicados de prensa en los que se hace referencia a las actividades no sólo de Fox, sino de su esposa Marta Sahagún.

Incluso, se abrió un link para enlazarse con la página electrónica de la fundación Vamos México.

Se informa de los discursos y los periplos del ex mandatario por los países en los que ofrece charlas o conferencias magistrales, y en las que habla de todo: desde Andrés Manuel López Obrador hasta del presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

En su esquema informativo a través del portal Centro de Estudios, Biblioteca y Museo Vicente Fox Quesada, se incorporó una “galería multimedia”, que no son más que algunos videoclips de los momentos que consideran más importantes en la vida política del ex presidente.

Destaca uno en especial: el beso que Vicente Fox y Marta Sahagún se dieron frente a la catedral de San Pedro, en el mismo Vaticano, en los primeros años del gobierno del cambio.

Sobre el tema del financiamiento del centro Fox, el ex mandatario se ha mantenido hermético. En ningún lugar habla al respecto, pero las obras avanzan.

Se construyen ya los cimientos y comenzaron los trabajos de rehabilitación y remozamiento del casco viejo de la hacienda donde funcionará este centro, que según Fox albergará una biblioteca pública con más de 10 mil volúmenes, abierta a niños, jóvenes y adultos, quienes podrán tener acceso a colecciones de consulta y de publicaciones periódicas, y contará con orientación a usuarios, talleres y actividades

de lectura, visitas guiadas, internet y servicios de cómputo, videoteca, hemeroteca y ludoteca.

Según el portal del centro, este nuevo espacio cultural se integrará a la Red Nacional de Bibliotecas Públicas.

Aun bajo este hermetismo y de la premisa de que se trata de una institución civil sin fines e lucro, “financiada con recursos privados”, se pudo conocer que hasta Los Pinos contribuye con parte del proyecto personal del ex presidente Fox Quesada.

Cada mes el Gobierno desembolsa al menos 214 mil pesos por concepto de salarios para estos funcionarios asignados a Fox en el rubro “personal de apoyo administrativo a ex presidentes de la República”. El origen de los recursos con los que se construye el centro Fox es una incógnita, y nadie, hasta ahora, conoce a quienes contribuyen en esta megaobra, en la que Fox busca perpetuarse en la memoria de los mexicanos.

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