La prensa de Sinaloa ante el narco: Miedo y silencio

José Alfredo Beltrán

Al conmemorarse hoy el Día Mundial de la Libertad de Prensa, en Sinaloa hay temor a denunciar, a investigar, a preguntar y a publicar sobre la delincuencia organizada

"¿Oye 'güey', no tienes miedo que nos 'levanten'?", le preguntó el desaparecido Alfredo Jiménez Mota a otro reportero de Culiacán, una noche de septiembre de 2004, cuando ambos advirtieron que habían rebasado los "límites profesionales del periodismo": meterse en asuntos de narcos.
Minutos antes, los dos habían sido amenazados por agentes policiacos de Sinaloa, al enterarse sobre cierto hecho, que involucraba a éstos con bandas del crimen organizado.
"¡Ustedes no vieron nada!", les advirtieron.
Y así fue. Ninguno de ellos "vio" nada. Ninguno "escuchó" nada. Y ninguno escribió nada para sus respectivos diarios, del día siguiente.
Esta es uno de los tantos hechos que ya no reporta la prensa sinaloense. Una de las muchas anécdotas, que sólo se narran en pequeños círculos, lejos de reflectores, cuyos mensajeros comparten siempre bajo previa promesa, de guardar el anonimato y no detallar lugares, hechos, circunstancias.
Porque en ello, va en juego la vida.
"Un momento de protagonismo me puede costar la vida", revela el interlocutor. De este tamaño es el miedo. Miedo a denunciar, a investigar, a preguntar, a publicar.
Pánico a acercarse al velorio donde llevan el ataúd de un "popular" y temido sicario, en medio de un cortejo de matones empistolados, con música de banda y bajo protección policiaca.
Temor a violar la instrucción de la funeraria de "no pasar", y en cuyo interior se velan los restos de familiares de una política, ajusticiados al estilo narco. Pavor a tomar la fotografía de un incidente, que involucre a los hijos o mujeres de los capos y sus sicarios.

Crimen organizado
y poder político

En el Día Mundial de la Libertad de Prensa poco, casi nada, hay que festejar en Sinaloa. Por la misma situación atraviesan muchos estados. Y es que antes era el Gobierno, el poder político, el que amenazaba, intimidaba y agredía a los periodistas y medios, principalmente.
En el esplendor del viejo sistema político priista las figuras intocables en la mayor parte de la prensa nacional eran el Presidente y su gabinete.
En las entidades, los gobernadores. Aunque todavía en estados como Sinaloa, con cacicazgos regionales, aún no se ha consolidado plenamente el ejercicio de una prensa libre y de medios críticos, que actúen como contrapesos del poder.
A ello se suma que en Sinaloa otra fuerza más poderosa ha acotado el ejercicio de la libertad de expresión: la delincuencia organizada.
Este escenario es dibujado por la Sociedad Interamericana de Prensa, en el libro Mapa de Riesgos para Periodistas, en el cual Sinaloa aparece clasificada, al igual que Tamaulipas y Baja California, como "zona de muy alto riesgo" para el periodismo.
Elaborado por María Idalia Gómez, especialista en temas de seguridad nacional, narcotráfico y justicia, el diagnóstico advierte sobre nueve factores que hacen muy peligrosa la actividad reporteril en el Estado.
Y que van desde el narcotráfico, la corrupción, las presiones y amenazas de los políticos o gobiernos, los policías involucrados en amenazas o asesinatos de periodistas.
También, los altos niveles de violencia, la censura obligada por el crimen organizado, autocensura en medios informativos sobre temas de narcotráfico, la existencia de periodistas asesinados y de periodistas amenazados por el crimen organizado.
En Sinaloa, concluye Gómez luego de entrevistar a una quincena de directivos y periodistas, se advierte miedo y silencio en la prensa ante el crimen organizado: hay amenazas, intimidaciones veladas, mensajes indirectos, e insistentes presiones solapadas.
"Para que los periodistas no investiguen, no publiquen siquiera fotografías o se atrevan a incluir siquiera una línea que muestre la corrupción de los funcionarios aliados al narcotráfico o de sus amigos.
"El peligro del crimen organizado y del poder político se percibe muy cerca, muchas veces disfrazado, pero siempre acechando", añade la publicación de la SIP, en el capítulo dedicado a Sinaloa.

Autocensura al confesionario

Durante un año Gómez viajó a 15 ciudades en seis estados, donde entrevistó a más de 100 periodistas y autoridades, para el proyecto de la SIP. En Sinaloa estuvo en Culiacán, Mazatlán y Los Mochis.
En el diagnóstico documenta el círculo vicioso y dinámico en el que se conviven violencia, impunidad y autocensura en la entidad.
La autocensura, remata, ha sido el antídoto que desde hace años aplican aquí los reporteros, ante la cercana relación que guardan narcotráfico y poder político.
La obra recoge testimonios de Manuel Clouthier, Director General de Noroeste, donde éste hace énfasis en uno de los principales problemas del estado, que representa el mayor riesgo para las libertades, la democracia y a las instituciones: el nacimiento de los políticos narcos.
"El narcopolítico", le llama.
"En los últimos 6 años, durante la administración del Gobernador Juan S. Millán", se consigna en el libro, "Sinaloa fue el 'estado seguro' (para el narcotráfico), porque se dio la colusión de autoridades con esos grupos y 'quienes nos hemos atrevido a señalar eso, nos ha ido como en feria, en un permanente riesgo...".
En Noroeste, expone luego, se cuida la información que se publica sobre el narco, sin traspasar una línea tenue que es la de no investigar asuntos de ese tipo y simplemente publicar hechos e informes oficiales.
Además, el diario determinó que las notas y trabajos sobre el tema no irían firmados por los reporteros, sino por la "Redacción".
Otro caso es el semanario Riodoce. En el Mapa de Riesgos para Periodistas su director Ismael Bojórquez explica así la política editorial de ese medio, al abordar temas del narco: "Nos autocensuramos, cuidamos el lenguaje, verificamos datos y cuidamos de no herir susceptibilidades".
Gregorio Medina, director de El Debate de Mazatlán, expone a su vez el miedo que le produce el tema.
"Hacemos un periodismo 'light' en cuanto a este tipo de cosas, porque no podemos exponernos. Nosotros no podemos exponer la vida, no vale la pena exponer la vida, no vale la pena, no vale la pena".


PERIODISTAS EN RIESGO

En América casi 300 han sido asesinados en los últimos 18 años
Sólo en 2007 han muerto 25
Durante el sexenio de Fox hubo 31 asesinados y 5 desaparecidos
En Sinaloa se tiene registro de 35 agresiones contra comunicadores
El caso más grave y reciente en la entidad es el homicidio de Gregorio Rodríguez
En México y Sinaloa todos los casos están impunes

Fuentes: CNDH, CEDH, SIP, Reporteros Sin Fronteras.


EL DIAGNÓSTICO DE LA SIP

Zonas de muy alto riesgo
Tamaulipas, Baja California y Sinaloa

Zonas de alto riesgo
Sonora, Chihuahua y Guerrero

Zonas de riesgo
Veracruz, México, Nuevo León, Coahuila, Chiapas, Michoacán y Oaxaca

Zonas inseguras o difíciles
Distrito Federal, Jalisco, Morelos, Campeche y Yucatán


Ahora está
peor: Gómez

Hace más de un año que María Idalia Gómez concluyó el Mapa de Riesgos para Periodistas. Por desgracia, contó a Noroeste ayer, una vez que se publicó la obra la situación del país se deterioró más.
Y las "zonas de alto riesgo" como Sinaloa, ahora son en extremo peligrosas y estados como Michoacán que aún no aparecían de gravedad extrema, ahora lo son, indica la ex reportera de Reforma y El Universal.
"La geografía del narcotráfico y de los poderes políticos se ha transformado hasta la fecha. Antes era una guerra entre comandantes o ex comandantes, sicarios, ahora se sumaron militares o ex militares que dieron otro perfil a la guerra de narcotraficantes y contra el Estado, más violenta", expone.
Vía telefónica la ganadora del Premio Nacional de Periodismo en Reportaje añade que al mapa deben sumarse Veracruz y Tabasco. En este último estado hay un reportero desaparecido, que publicó reportajes sobre "narcotienditas" y "asaltacajeros".
--¿Se ha "agravado" el mapa, entonces?
--Sí, totalmente, habría que actualizarlo. Y aun actualizándolo quedaríamos retrasados cuando se publicara, porque el nivel de violencia que se está dando en el país que toca a los comunicadores se está transformando. No hay parámetros, no hay espacios definidos de territorios, no hay nada. Hay una ausencia muy grandes de controles por parte del Estado.
--¿Cómo vio el caso de Sinaloa?
--Muy interesante, porque ahí como se vive desde hace muchos años un estado permanente de contacto con el narcotráfico y sus personajes, ya se ha transformado la visión y la forma de tratar los temas. Ya de entrada se da descontado abordarlos en investigación profunda, eso te da ya una cierta protección, ya lo aprendieron, porque además ya hay una historia de asesinatos y desapariciones.
Ya no se enuncia como un riesgo cotidiano. Es más riesgoso la corrupción política. Sin embargo creo que el hecho de que ya no se aborden (los temas del narcotráfico) no necesariamente los pone a salvo, frente a este nuevo escenario de violencia desatada.
Ahí el problema ahora no es no publicar, sino el problema es no saber dónde no meterse exactamente.
Obviamente la corrupción política también puede estar muy ligada con el narcotráfico, pero mucho muy ligada, y Sinaloa es sorprendente. Es sorprendente por este caso de esta Diputada local.
--En este último caso que tocó a la familia de la Diputada Sandra Lara, donde hubo cinco homicidios ligados al narco, a los reporteros se les negó el acceso a la funeraria y fueron hostigados para que no tomaran fotos, lo que habla de la gravedad del problema...
--Lo que muestra cómo estamos redescubriendo manifestaciones de otro tipo de expresiones del narcotráfico. Años atrás decíamos "sí, hay mucha corrupción", "hay personas ligadas con el narcotráfico", hay políticos, hay funcionarios, en fin, pero pocas veces se notaba, se veía, se probaba incluso por un asunto de ausencia de elementos, por miedo.
Ahora sólo basta que ver el ejercicio de la violencia que se está ejerciendo entre los grupos para ver cuáles son las personas, o los grupos de intereses políticos que están vinculados, o presionados, o tocados por el narcotráfico.
--¿Has encontrado el fenómeno de la "narcopolítica" como un foco de riesgo para el periodismo, en entidades del país?
--Sí, pero por la ignorancia. Guerrero es un caso. El propio desconocimiento puede ser, incluso el ignorar qué vínculos tenga un policía, un comandante, un militar, un político, un Gobernador, un alcalde, un Diputado, cualquier rango, lo que sea, el ignorar sus vínculos nos pone en riesgo.
--¿Cómo ve la situación de Sinaloa ahora?
--Sigue manteniéndose en la misma situación. Si acaso tendríamos que ponerle (ahora) "altísima", "gravísima", como Tamaulipas, Michoacán, Guerrero.
Para la coautora del libro Con la muerte en el bolsillo, sobre seis historias del narcotráfico en México, que le mereció el Primer Premio Planeta de Periodismo 2005, aún no hay señales claras del Presidente Felipe Calderón para tratar de revertir esta amenaza sobre la prensa, aunque haya algunos indicios de mayor coordinación y preocupación.
"Por desgracia a este Gobierno le toca tomar el toro cuando ya está en la plaza, y vestido de rojo además. Ahí es muy difícil revertir.
"Es un asunto de corresponsabilidad, sociedad y medios, y todos debemos poner la parte, y no la estamos cumpliendo. Ni el Estado garantizando la seguridad, con políticas de largo plazo, enfrentando el problema, ni la sociedad denunciando".

About Author

Periodistas en línea

Leave a Reply